Siria no pasa de moda: la batalla por el control de Idlib

La gobernación de Idlib se encuentra al noroeste de Siria, en la frontera de dicho país con Turquía. En 2015, su principal ciudad, con un nombre homónimo, fue capturada por grupos rebeldes liderados por el Frente al-Nusra (conocido también como al-Qaeda en Siria), en manos de quienes se encuentra hasta el día de hoy. Con el pasar de la guerra civil, estos grupos rebeldes, tributarios del Ejército Libre Sirio, (a excepción de al-Nusra, en cierta medida) pasaron de tener el apoyo de casi la totalidad de la OTAN a solamente tener el del Estado turco, cuyas ofensivas contra los kurdos fueron fuertemente respaldadas por los mismos. También con el devenir del conflicto, los mismos perdieron gran cantidad de posiciones a manos del Ejército Árabe Sirio (las fuerzas del gobierno de Bachar al-Assad), convirtiéndose sus posiciones en la gobernación de Idlib en sus últimos bastiones.

Es así que después de acordar un alto el fuego con las milicias kurdas (después asimismo de apoderarse de gran parte de sus territorios en el norte de Siria), el Estado turco se apresuró a intervenir con fuerza para defender los últimos reductos en los cuales sus aliados locales resistían una nueva ofensiva gubernamental. El Estado sirio contó para esta ofensiva con un fuerte apoyo ruso (predominantemente aéreo), y los elementos de sus fuerzas no tardaron con chocar con los de las fuerzas turcas, que se trasladaron al terreno con el fin de contribuir al esfuerzo bélico rebelde. Desde entonces, las relaciones turco-rusas, que parecían haber mejorado notablemente a partir del acuerdo de alto el fuego turco-kurdo mediado por Moscú, se tensaron con una intensidad con escasos precedentes.

El 27 de febrero, las fuerzas turcas reportaron 28 bajas en una nueva ofensiva gubernamental, lo cual elevaba el número mensual de las mismas a 42. El apoyo ruso a las acciones sirias es casi descontado, por lo cual una eventual escalada podría derivar en el enfrentamiento entre dos de las fuerzas armadas más poderosas del mundo. Los turcos, habiendo asistido a numerosas ocasiones en las cuales sus aliados de la OTAN ignoran completamente sus pedidos de asistencia o, aún peor, apoyan a sus enemigos (en el caso kurdo), han resuelto presionar a los mismos mediante la apertura de los flujos migratorios de refugiados hacia Europa durante 72 horas.

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Así, el Estado turco queda aún más aislado en su posición en el conflicto, dado que mantiene enfrentamientos tanto con los socios kurdos de EE. UU. y gran parte de sus aliados OTAN y con los socios sirios de Rusia. Sin embargo, ha de destacarse que el conflicto sirio se ha caracterizado y se caracteriza especialmente por el hecho de involucrar a más de dos bandos. Lo que no entra en duda, es la enorme potencialidad que entraña la situación de desatar un conflicto a gran escala entre dos poderosas fuerzas armadas, obligando a otras que cuentan con un poder equiparable a intervenir en uno de los bandos delimitados (el turco o el ruso), o en uno nuevo, alejando aún más la posibilidad de resolución de la encrucijada siria.

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