Siria: la eterna encrucijada

A más de ocho años del inicio del conflicto no se avisora un punto final en el corto plazo. El siguiente artículo pone sobre la mesa las diversas fuerzas intervinientes y sus objetivos estratégicos.

 

Desarrollo del Conflicto

En 2011, en el marco de la Primavera Árabe, estallaban en Siria una serie de protestas anti-gubernamentales cuyo reclamo básico era la ampliación de las libertades democráticas existentes. Pronto, muchas de estas comenzaron a desembocar en violentos disturbios (15 de marzo de 2011) y los choques entre elementos de las fuerzas represivas y manifestantes oficialistas, por un lado, y manifestantes opositores, por el otro, se generalizaron. Asimismo, las exigencias de estos últimos se radicalizaron, y su objetivo se convirtió así en derrumbar al régimen del partido Baath encabezado por Bachar al-Assad.

YPG-YPJ
YPG-YPJ

Poco a poco, la oposición civil fue mutando en una oposición militar formada por milicias que se nutrieron de una gran cantidad de desertores del Ejército Árabe Sirio (EAS). Con una rapidez extraordinaria, estas confluyeron en el Ejército Libre Sirio (ELS), respaldado (también de forma muy veloz) por los países miembros de la OTAN (liderados por Estados Unidos) y la Liga Árabe. Entre 2011 y 2012, los combates tendrían principalmente como protagonistas a elementos del EAS y del EL

S, y se saldarían a menudo con victorias de este último. Mientras tanto, en el norte las Unidades de Protección Popular kurdas (YPG) presionaron a las fuerzas gubernamentales, aprovechando su situación de debilidad, para que abandonasen los distritos de Kobane, Amuda y Afrín.

El 2013, por su parte, estuvo marcado por los avances de los grupos islamistas, entre los cuales destaca el Frente al-Nusra (grupo también conocido como “al-Qaeda en Siria”) en alianza con elementos del Ejército Libre Sirio. Dada la “irrupción” islamista en el bando opositor, a estos últimos se los bautizaría como “rebeldes moderados”, a pesar de la prominente posición que mantuvo siempre en el mismo el grupo Hermanos Musulmanes (1), de símil filiación. Por su parte, las YPG realizaron nuevos avances sobre territorios controlados por el gobierno en el norte, poniendo bajo su control la totalidad de los campos e instalaciones petrolíferas en el noreste del país.

A finales de ése año un importante sector de al-Qaeda en Irak, denominado Estado Islámico de Irak y el Levante (más conocido como EI, ISIS, ISIL, o Daesh), desafiaría la autoridad del líder de al-Qaeda (Ayman al-Zawahiri) proclamando, sin su consentimiento, su fusión con el Frente al-Nusra, al que el líder del primero había contribuido a establecer en Siria. No solo al-Zawahiri, sino también al-Julani, líder de al-Nusra, por lo cual el ahora flamante Estado Islámico de Irak y el Levante se incorporaba a la Guerra Civil Siria en conflicto con todos los bandos.

Así, el 2014 estuvo marcado por los aparentemente imparables avances del EI, que había acumulado más de 6.300 combatientes (2) (muchos provenientes de al-Nusra, pero también del ELS), capturado una importante cantidad de territorio en Siria e Irak (incluyendo las importantes ciudades de al Raqa y Mosul, a las cuales convertiría en sus capitales), y ganado la lealtad de numerosos sectores disidentes de otras organizaciones islamistas como la propia al-Qaeda, el Talibán y de grupos enteros como el poderoso Boko-Haram (con presencia en Chad, Níger, Nigeria y Camerún).

Ese año los Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña comenzarían a respaldar crecientemente a las YPG kurdas en detrimento del otrora favorito ELS, cuyo apoyo se reducía progresivamente solo a Turquía. Y es que este último daba ya numerosas muestras de ineficacia militar, corrupción y radicalización islamista. También aumentaron notoriamente los enfrentamientos al interior de la heterogénea oposición, cuyo apogeo precipitó las disidencias en torno al reparto del “botín”. El Ejército Árabe Sirio, por su parte, aprovecharía esta situación y el respaldo de los Estados rusos, iraní e iraquí, y de las milicias chiíes de la región como Hezbolá, para emprender una eficaz contraofensiva que le permitiría recuperar gran parte del territorio perdido.

Así, 2015, 2016 y 2017 están marcados por el franco retroceso del EI, de al-Nusra y del ELS, y por los avances del EAS y de las SDF (hegemonizadas por las YPG). Uno de los aspectos inaugurales de este período es la intervención directa de Rusia en apoyo del gobierno sirio. Asimismo, las SDF mantendrán esporádicos choques con elementos del ELS y con el EAS (este último intentó recuperar el control cedido a los kurdos temporalmente en el norte y su soberanía sobre territorios no habitados por una mayoría kurda) (3).

Hacia 2018 Turquía comenzaría una creciente campaña de desprestigio contra las YPG, dada su vinculación con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), grupo con el cual la primera mantiene un conflicto armado dentro de sus fronteras desde 1978. A partir de ello el Estado turco ha esgrimido que la presencia de las milicias kurdas al otro lado de su frontera constituye una amenaza para su seguridad, por lo cual a principios de ese año sus fuerzas armadas iniciarían la invasión del cantón de Afrín, hasta entonces bajo control de las SDF.

A pesar de que el gobierno sirio y Rusia propusieron a las SDF respectivamente su apoyo y mediación ante la invasión de Turquía, apoyada por el ELS, (a la cual consideraban una flagrante violación de la soberanía de Damasco), las fuerzas kurdas se mostraron reacias a aceptar las ofertas en nombre de su poco preciso reclamo de autonomía ante el primero y confiadas en una eventual intervención de los Estados Unidos en su favor. Sin embargo, el apoyo de sus aliados occidentales se limitó a tibias condenas a la invasión y, en el mejor de los casos, a sanciones económicas. Así, las SDF fueron expulsadas de Afrín.

Un cuadro similar se repetiría en 2019, cuando en octubre Donald Trump anunció sorpresivamente el retiro de sus tropas del noreste de Siria, después de que Tayyip Erdogan le comunicase el inicio de una nueva ofensiva en la región contra las SDF. Cuando fue demasiado evidente que una intervención occidental en su favor no se materializaría, estas últimas terminaron por acudir al EAS para que se estacionase en los distritos en los cuales se proyectaba la invasión pero aún no se había producido, y a Rusia para que presionase a Turquía a negociar la paz.

Esto último permitiría un acuerdo mediante el cual se establecerían patrullas conjuntas ruso-turcas en el norte a cambio de que se frenase la ofensiva. No obstante, las escaramuzas entre fuerzas kurdas y turcas (no solo estatales sino también para-estatales, como el ELS) se prolongarían hasta la actualidad. Asimismo, los Estados Unidos anunciarían que su presencia militar en las regiones petrolíferas del noroeste se mantendría en función de obtener dinero y recursos para apoyar a las FDS (que, a pesar de todo, aún mantienen estrechos lazos con Washington).

https://www.youtube.com/watch?v=ZJPeRDh1P7k&app=desktop

-En el siguiente video se puede apreciar cómo variaron las fronteras dentro de Siria entre 2014 y 2018. En el margen superior izquierdo se muestra la progresión temporal.

 

Reflexiones sobre el conflicto

La formación, estructura, los apoyos y el destino final del Ejército Libre Sirio presentan notables similitudes con las y los del Consejo Nacional de Transición (CNT) libio que derrocó a Gadafi, cuyos levantamientos se enmarcan en el fenómeno conocido como Primavera Árabe. En ambos casos se trata de una heterogénea oposición con un enemigo común, en la cual tienen una importante presencia de elementos islamistas que son los primeros (pero no los últimos) en romper la coalición cuando el adversario es (Libia) o parece ser (Siria) derrotado (también una parte importante de estos elementos termina nutriendo a las respectivas filiales de al-Qaeda y EI). Asimismo, en las dos formaciones la corrupción no tardó en proliferar ni su carácter “moderado” o hasta “laico” en desaparecer. 

Es útil asimismo analizar en profundidad el rol del “tercer elemento” que vincula a estos dos grandes y heterogéneos grupos opositores: el apoyo externo encabezado por los Estados Unidos. Si en la formación de al-Qaeda su rol fue directo al tratarse de su creación, en la formación de Estado Islámico su rol fue indirecto al crear las condiciones de su formación (4). Las más inmediatas de estas son la desarticulación de las fuerzas armadas iraquíes y los golpes contra las sirias (que generaron a su vez una fuerte inestabilidad en la región), la creación de cárceles que pusieron en contacto al liderazgo yihadista (proveniente de al-Qaeda) con la oficialidad baazista iraquí (proveniente del ejército de Saddam Hussein) y la masiva entrega de armas a los elementos subalternos de los grupos opositores sirios que no tardarían en desertar al EI.

Asimismo, el contenido sectario que rápidamente le dio a la lucha contra el régimen de al-Assad la oposición (se trataba de derribar a una élite chiita-alauita que gobernaba sobre una mayoría sunita) contribuyó a la creación del caldo de cultivo ideológico del que estos grupos se nutrieron. Éste mismo les permitió a las fuerzas yihadistas reclutar voluntarios de todo el mundo, cuyas acciones se dieron también fuera de territorios en guerra bajo la forma de atentados terroristas (que las derechas de todo el mundo usarían para justificar su negativa a recibir refugiados omitiendo a menudo el rol de sus Estados en el surgimiento del fenómeno).

Las fuerzas kurdas, lograron un gran prestigio internacional a partir de la liberación de Kobane (en 2014), que se encontraba en manos del Estado Islámico. Sin embargo, esto no impidió que  fueran rápidamente abandonadas a su suerte por sus socios de la OTAN cuando otro país miembro de dicha alianza las atacó. No obstante, a la fecha, las mismas se mantienen dubitativas de estrechar sus lazos con el gobierno sirio y ruso (lo cual a esta altura parece la alternativa más viable) entendiendo que eventualmente sus irresponsables aliados respaldarán sus intereses en la región. Estos últimos se relacionan con la existencia de una población de entre 35 y 45 millones de personas (principalmente distribuida entre Turquía, Siria, Irak e Irán) sin un Estado propio y, salvo en Irak, sin un gobierno autonómico reconocido.

isis
Ejército Libre Sirio (ELS)

La invasión ordenada por Erdogan en su contra, que por características (como su brutalidad y el apoyo de grupos para-estatales) parece una prolongación del actuar de las fuerzas armadas turcas en el sudeste de su país, ha estado plagada de violaciones a los derechos humanos de combatientes y no-combatientes. Esto no resulta extraño si se toma en cuenta la participación de los elementos del ELS en la misma, cuya corrupción y radicalización le han valido la pérdida del apoyo occidental.

La irreversibilidad de la entropía (en términos prácticos para los fines de este escrito, la tendencia al desorden) es un buen paradigma de la guerra siria. Si un conflicto en principio simple entre dos bandos tendió a complejizarse hasta la formación de cinco bandos (EAS y aliados, ELS y aliados, FDS y aliados, al-Qaeda y aliados y EI), la eliminación de alguno/s de estos puede verse acompañada, nuevamente, por la división y el conflicto en el seno de uno, varios o la totalidad de los restantes. De hecho, diversas fuentes señalan el advenimiento de un conflicto de influencias entre Rusia e Irán en el eventualmente reconstruido país a partir de, por ejemplo, la pasividad rusa ante los ataques israelíes a posiciones iraníes en Siria (dentro de las cuales comprendemos también a las de Hezbolá). Esto parece convertir al conflicto en una auténtica encrucijada.

 

Notas:

(1) No son extrañas, así, las recientes reivindicaciones de Mohamed Morsi (expresidente de Egipto por la Hermandad Musulmana) por parte del presidente turco Recep Tayip Erdogan, el principal defensor en la actualidad del ELS.

(2)  Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres.

(3) En los cuales el principio de auto-defensa que rigió los acuerdos mediante los cuales el gobierno sirio cedió en un primer momento el control de ciertos territorios en el norte a las milicias kurdas.

(4) Vale insistir, la prácticamente creación y el soporte dado a los grupos yihadistas que combatieron a los soviéticos en Afganistán es la más importante de estas condiciones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s